Rosados

El rosado lleva años cargando con la etiqueta de vino fácil de verano. Los que tenemos aquí son otra cosa: vinos con estructura, que acompañan una comida entera y se beben igual de bien en octubre que en julio.

Casi todos se hacen igual: uvas tintas que pasan poco tiempo en contacto con sus pieles, lo justo para tomar color y algo de textura. A partir de ahí, cada productor decide cuánto color y cuánto cuerpo quiere.

En Gigondas, Domaine du Gour de Chaulé hace Le Rosé con Garnacha, Mourvèdre y Syrah, con la misma finura que sus tintos. En la Ribera soriana, Dominio d’Echauz firma María d’Echauz, un clarete de Garnacha. En Cataluña, Celler Salace elabora rosados ancestrales, con burbuja suave y sin sulfuroso añadido, como Bribon o Santes Creus meet la Selva.

Y si lo que buscas es rosado con burbuja de Champagne, el Rosé! de Chavost está en espumosos.

Sírvelos frescos, entre 8 y 10 grados, y deja que se templen un poco en la copa. Es cuando aparece lo mejor.

Un rosado con fondo aguanta en carta todo el año, no solo en verano. Si tienes un restaurante o una vinoteca, pide el catálogo profesional.

Vinos naturales y de mínima intervención presentes en restaurantes Michelin y Soles Repsol

La misma selección que servimos a grandes cocinas, ahora llega a tu mesa.

2 productos

Botella de María d'Echauz Clarete 2023, vino rosado de España
Rango 1
Precio normal 41,00€
María d'Echauz Clarete 2023