Vinos portugueses
Portugal entra en el catálogo por una historia de reconversión. Anna Jørgensen tomó las riendas de Cortes de Cima, la bodega familiar en el Alentejo, y la llevó de unos dos millones de botellas a más o menos una décima parte. No es un matiz: es una decisión de fondo. Menos volumen y más criterio.
El Alentejo es la gran llanura del sur de Portugal, caliente y seca, conocida durante años por tintos maduros y generosos. Con Anna, Cortes de Cima mira hacia otro lado. En tinto está Incógnito, 100 % Syrah, y Chaminé, con Syrah, Touriga Franca y Alicante Bouschet. En blanco es donde más nos sorprende: Lourinho junta Alvarinho y Loureiro, dos uvas que solemos asociar al norte del país, y Salino es Loureiro solo.
Son vinos que explican bien una palabra que nos importa mucho. Reconversión: una bodega grande que decide hacerse pequeña para hacer vinos con más sentido.
Para seguir por la península, pasa por los vinos españoles. Los blancos de Cortes de Cima están también en blancos, junto a los del resto del catálogo, y todo el conjunto en vinos de vanguardia.