Vinos italianos
Nuestra Italia se ha construido viaje a viaje, casi siempre por recomendación de alguien en quien confiamos. Por eso no es un mapa completo: son productores concretos en zonas que todavía sorprenden.
En el Piamonte, Agricola Brandini trabaja desde La Morra y ofrece una lectura amable del Barolo contemporáneo, con vinos como el Barolo Cerretta. Cantina Rizzi es el lado clásico, con Barbaresco de crus como Nervo y Pajoré y una elegancia sin grandilocuencia. En los Colli Tortonesi, Vigne Marina Coppi, la casa del nieto del ciclista Fausto Coppi, hace uno de los mejores Timorasso que conocemos. El Timorasso es una uva blanca con mucho fondo, poco conocida fuera del Piamonte.
En Sicilia miramos al Etna. Sciara trabaja el Nerello a una altitud extrema, con una lectura muy precisa del suelo volcánico. La Ripresa elabora su Tartari en la ladera noroeste, con Nerello Mascalese de viñas de 40 a 80 años a unos 980 metros.
En el Véneto, Elettra firma en San Dionigi vinos finísimos y de muy poca extracción, con Corvina y Sangiovese.
Varios de ellos trabajan en biodinámica. Todos los tintos italianos, junto al resto, en tintos.