Vinos de mínima intervención
Buena parte de nuestros vinos de vanguardia comparten un método: intervenir lo justo. La mínima intervención no es una categoría legal y no lleva sello en la etiqueta. Describe una manera de elaborar que suele empezar en el viñedo, sin herbicidas y con vendimia a mano, y sigue en bodega con fermentaciones espontáneas, levaduras de la propia uva, poca o ninguna filtración y sulfuroso en dosis bajas.
La diferencia con un vino natural está sobre todo en el sulfuroso. Aquí se usa, con mano ligera, para que el vino viaje bien y aguante en botella. Un natural no lleva nada añadido. La biodinámica responde a otra pregunta, la de cómo se cultiva la viña, y puede ir junto a cualquiera de las dos.
Vin Noé es el ejemplo que más nos gusta contar. Jonathan Purcell no sigue el modelo de domaine clásico ni el del natural desordenado: aplica la mínima intervención con criterio. ÔMA, el négoce de Tom Williams, deja que la uva conserve tensión y transparencia. En Puligny, Sèves elabora con una atención muy concreta a su huella de carbono. En el Loira, Terra Vita Vinum trabaja el Chenin de Anjou y Savennières con el asesoramiento de Richard Leroy. Y en Châteauneuf du Pape, Domaine Mayard demuestra que la Garnacha puede ser sedosa sin perder carácter.
Todos forman parte de nuestra selección de vinos de vanguardia.