Vinos biodinámicos

La biodinámica está detrás de muchos de nuestros vinos de vanguardia, y merece explicarse sin misticismo y sin desprecio. Es una forma de agricultura que nace de las ideas de Rudolf Steiner en los años veinte. Trata el viñedo como un organismo, prescinde de productos químicos de síntesis, usa preparados de plantas, minerales y estiércol y organiza el trabajo según un calendario que sigue los ciclos de la luna.

Lo que importa es dónde actúa. La biodinámica habla del campo, no de la bodega. Un vino biodinámico puede llevar sulfuroso y pasar por barrica, así que no es lo mismo que un vino natural, aunque muchos naturales salgan de viñedos biodinámicos. Hay sellos que la certifican, como Demeter o Biodyvin, pero no todos los productores que la practican los piden.

Pierre Fenals, de Maison en Belles Lies, llegó a Saint Aubin después de otras vidas y trabaja en biodinámica sin dogma: sus vinos no presumen de naturalidad, la viven. Vin Noé la une a fermentaciones espontáneas y a un uso muy contenido del sulfuroso. En Alemania, Moritz Kissinger trabaja en biodinámica y usa sulfuroso, prueba de que las dos cosas conviven. En Italia, Agricola Brandini hace Barolo desde La Morra, y en el Véneto San Dionigi firma, con Elettra al frente, vinos finísimos y de muy poca extracción.

Si te interesa el método en bodega más que en el campo, sigue por los vinos de mínima intervención o vuelve al paraguas completo de vinos de vanguardia.

Vinos naturales y de mínima intervención presentes en restaurantes Michelin y Soles Repsol

La misma selección que servimos a grandes cocinas, ahora llega a tu mesa.